Los Antueno se han sentido atraídos por varias ramas del arte: pintura, fotografía, literatura. . .  

Esta última disciplina, es la que me atrapa a mí, llevándome a seguir el profesorado en Castellano, Literatura y Latín, para aunar mis dos vocaciones: la docencia y la escritura (¡ como la mayoría de nuestra familia, eligiendo siempre el voto de pobreza junto con la ocupación!). 

Empiezo a escribir informalmente a los nueve años, pero es recién cuando me recibo que comienzo a publicar. Más tarde ingreso en la S.E.P. (Sociedad de Escritores de la Provincia), de cuya comisión directiva soy actualmente vocal, además de llevar a escena diversas obras con un grupo de teatro formado por alumnos, con el fin de ayudar a la comunidad de Los Juríes, Santiago del Estero.

Estas son dos poesías de los tres libros publicados hasta ahora. 

AGONIA DE LA POESIA (1990)
Publicado en el " Anuario Argenta" (1991)

Dicen que poesía
casi ya no se vende;
que al lector no interesa
y el editor no invierte;
que el sentimentalismo
no atrae ni convence.

Que prefieren los cuentos
en los que algo sucede.
Quizá en la realidad
no pasa suficiente,
o es que a nadie le importa
lo que un poeta siente.

Entonces... ¿mintió Becquer?
¿Enmudeció la lira?
¿Y las "ondas de luz"?
¿Y el "labio que suspira"?
¿No hay "ojos que reflejen
los ojos que los miran"?

Prefiero yo pensar
que es cierto lo que dijo
y que existe ese genio
que en el fondo, dormido,
como Lázaro espera
la palabra de Cristo.

 

 

 


  EN EL ÚLTIMO MINUTO
Publicado en " Diagonales, tilos 
y . . . poetas" (1996)


En el último minuto de mi vida
(si me encuentra lúcida la muerte")
rezaré, seguro, una plegaria,
y me arrepentiré de lo que no hice.
De mis obras, en cambio, no lo creo,
puesto que serán tan pocas
que no podrán ser malas;
cuanto más, serán indiferentes.

Quizás sean mis últimos deseos
que se quede mi amor con lo que he amado
y que yo con nada quede.

No me brotará un pensamiento filosófico 
ni una frase que luego se recuerde,
como cuentan que le surgen a los héroes.
En cambio, se agolparán mis pensamientos,
empujándose, como lo hacen siempre.

Ojalá me olvide de los que me hicieron daño:
no quisiera regalarles un segundo
ni llevarme equipaje que no sirve.

Y en el último segundo, estoy segura,
aunque nosepa con certeza a dónde voy,
allí eperaré verte,

Y si hay que llegar a alguna puerta
donde alguien me pregunte:
_¿Qué traes? ¿Qué es lo que tienes?_
mostraré mis manos
(o lo que sea que el alma posee)
vacías extendidas.
Puede ser que se apiade, 
que me mire profundamente
y al descubrir cuánto he querido
me deje estar . . . donde sea que fuere.