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Se inscribió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad
Nacional de La Plata y sus primeras materias las estudiaba en Azul para luego rendir
los exámenes viajando a La Plata. Solía quedarse estudiando hasta tarde y según
recuerda su hermano menor Osvaldo (Nano), le pedía que cuando sintiera un ruido
provocado por la caída del libro al piso, lo levantara y le apagara la luz. Por la mañana
madrugaba y se iba a estudiar al zaguán , para no despertar a sus padres, pues lo
hacía en voz alta, caminando todo el tiempo.  
Luego se mudó a La Plata a la pensión de Doña Lola en la calle 48 entre 4 y 5 y
empezó a trabajar en la conocida casa de Óptica y Fotografía, Lutz Ferrando y Cía. En
calle 7 entre 48 y 49. Como sus patrones no tomaban estudiantes, Pocho tuvo que
ocultar su condición de tal, ni pedía permisos especiales para salir o tomarse el día,
por lo que para poder rendir sus exámenes tenía un amigo que le anunciaba cuando
estaban por llamarlo a rendir. Entonces fingía un dolor de cabeza y pedía permiso para
ir al médico y se dirigía rápidamente a la Facultad.
 
Más tarde, ingresó en el Banco Nación Sucursal La Plata donde no existía tanto
rigor. Como bancario, sufrió la injusticia que reinaba en la década del 30 en el mundo
del trabajador, interesándose por la acción gremial que lo
llevó a defender a sus pares hasta alcanzar el cargo de
Secretario General de la Asociación de Empleados de
Comercio de la Plata (1940). 
Conoció en La Plata a María Mercedes Alemán, hija de
Néstor Alemán y María Desarina (Biby) Carlevaro de Alemán
(en la foto), a la que sus
amigos llamaban Pochy, Po-
chocha o también Pocho, ape-
lativo éste, curiosamente igual
que el sobrenombre de su fu-
turo esposo. Contrajo matri-
monio a los 29 años, en agosto
de 1942.
Mientras trabajaba en el banco se graduó de Escribano en 1946. Su vocación por
la justicia y la equidad lo llevó a adscribirse a los ideales del Peronismo durante el
surgimiento de este movimiento.
Su actitud en defensa de sus compañeros le valió una enemistad con el gerente
del Banco Nación Argentina Sucursal La Plata quien lo trasladó al Tigre, injusticia que
fue subsanada con la intervención del que fuera Vicepresidente de la Nación, Dr.
Quijano. 
Ganó un concurso de aptitudes y conocimientos de alcance nacional para
ingresar a los cursos de Agregados Obreros y Laborales para ingresar en la carrera
diplomática. En estos cursos que se dictaron en la Capital Federal, tuvo el mejor
promedio entre todos los bancarios del país. 
 
Formó parte de la primera promoción de
Agregados Obreros y fue designado Agregado
Laboral en la delegación Permanente Argentina ante
las Naciones Unidas (UN) en New York (1947). A
partir de allí prosiguió su carrera diplomática
integrando las delegaciones de nuestro país ante la
UN durante 9 años, cumpliendo con dedicación y
eficacia tareas en las embajadas de nuestro país en
EEUU(1947-51), Checo-eslovaquia y Suiza (1955).